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Álex Villar: «Pecamos de conformistas; en cuanto nos adelantábamos, nos relajábamos y nos acabó costando puntos»

De los ocho equipos gallegos en División de Honor Juvenil, es el mejor de los mortales. El Val Miñor de Álex Villar es séptimo por detrás de Celta, Sporting, Depor, Racing, Bansander y Real Oviedo. Con diez puntos de ventaja sobre la zona de descenso, es el tercer mejor equipo de la segunda vuelta. Solo los dos primeros -Celta y Sporting– han conseguido más puntos que el conjunto de Nigrán en los diez encuentros disputados de la segunda parte del campeonato.

Nota del equipo en lo que va de temporada.
Entre un 6 y un 7. Sería una media entre un primer tramo de inicio de temporada muy malo, de insuficiente y, a partir de ahí, un notable alto.

«La motivación es la gasolina que nos mueve a todos: tienes que ilusionarte, tener aspiraciones, metas, objetivos»

¿Es justa la clasificación?
Las clasificaciones siempre son justas, una liga regular pone siempre a cada uno en su sitio. Lo que sucede es que hay hechos o situaciones que pueden hacer que no rindas a tu nivel durante momentos o períodos determinados. Creo que eso nos ha pasado esta temporada. En las primeras ocho jornadas el equipo rindió muy por debajo de su nivel y pienso que nuestro lugar podría estar más arriba con seis o siete puntos más. Nos dejamos puntos en casa contra rivales que, en mi opinión, eran inferiores a nosotros. Pero en eso consiste una liga, en ser capaces de ser regulares y constantes. Y no fuimos capaces de serlo, así que, por supuesto, es justa la clasificación.

¿En qué zona esperaba que estuviese el equipo a estas altura de la temporada?
Sabía que el nivel del equipo era para algo más que la permanencia. Repetían muchos jugadores que ya estaban en la plantilla la temporada anterior y eso es una gran ventaja en esta categoría. Por otro lado, sabemos que esta liga es muy corta y complicada, se puede torcer o complicar por cualquier pequeño matiz que no hagas del todo bien. El objetivo mínimo y de partida que trasladábamos a nuestros jugadores era salvarnos cuanto antes pero, en el horizonte, siempre les dejas ver que, cuanto antes se consiga esa salvación, antes pueden pelear por cotas mayores y que esta temporada era posible meterse en la pelea con los cinco grandes. Realmente lo creía así, si hacíamos las cosas bien deberíamos estar entre los cinco primeros.

«Sabía que el nivel del equipo era para algo más que la permanencia y que esta temporada era posible meterse en la pelea con los cinco grandes»

¿El equipo ha mejorado más a nivel colectivo o individual?
Creo que a nivel individual y eso ha supuesto la mejora colectiva. Se hizo un mal inicio de temporada cuando veníamos de completar la mejor pretemporada desde que estamos en División de Honor. Al repetir muchos jugadores del año anterior, el equipo estaba muy hecho y tenía las cosas bastante claras desde el principio. A nivel táctico/estratégico partíamos de un nivel bastante cercano a lo que deberíamos alcanzar. Fue el crecimiento de todos y cada uno de los jugadores el de mayor mejora.

¿Cuál ha sido el jugador que más ha evolucionado?
En primer lugar, los jugadores que vienen de otros clubes. Aunque siempre tienes información directa o indirecta y los ves en pretemporada, competir en esta liga son palabras mayores. Tres de ellos han venido de jugar en Liga Gallega y en Primera Autonómica: Rodrigo, Mario y Xoel. Es difícil que los jugadores de casa sorprendan tanto porque ya los conoces muy bien. Pero este temporada, después de comenzar de titular, no salirle las cosas bien y pasar por un pequeño ostracismo, Edi resurgió en el tramo final tirando de casta y personalidad.

«A nivel táctico/estratégico partíamos de un nivel bastante cercano a lo que deberíamos alcanzar»

¿Cuál es el MVP de la temporada en el Val Miñor?
Partiendo de que el mejor jugador es el equipo y que todos han tenido que alcanzar un muy buen nivel para que el equipo funcione, tenemos un jugador que es un ejemplo en todos los aspectos. Brais, que ha jugado sus tres temporadas de juvenil en División de Honor, además de destacar en el aspecto deportivo, ha demostrado unos valores que no es habitual encontrar en un chico de 18 años: solidario, respetuoso, trabajador, humilde… Y deportivamente una bestia física con unas capacidades defensivas tremendas y una regularidad y concentración impecables.

¿Ha conseguido que el equipo jugase a lo que pretendía antes de empezar la liga?
Venía bastante rodado del año anterior. Este equipo siempre está formado por muchos jugadores del club y, aunque esta liga te obliga a modificar cosas, también ayuda que vengan con ese sello propio.

«Brais ha demostrado unos valores que no es habitual encontrar en un chico de 18 años: solidario, respetuoso, trabajador, humilde…»

¿Con qué sistema rinde mejor su equipo?
Creo que un sistema es tan válido como cualquier otro. Lo importante es cómo desarrollarlo en el campo. Un mismo sistema puede ser completamente distinto dependiendo de las funciones que le des a los jugadores o las capacidades que estos tengan. En nuestro club creemos que tener unos sistemas base desde los que trabajar es positivo para darle una orientación y linealidad al aprendizaje. Pero tenemos que conjugarlo con el objetivo principal, que es sacar el máximo potencial del jugador. En consecuencia, a pesar de tener que, de partida, adaptar a los jugadores al sistema debemos hacerlo respetando y sacando todas las posibilidades del jugador. Nuestro sistema base el 1-4-2-3-1 y, aunque por circunstancias podemos hacer modificaciones, no es algo que suela realizar dentro de una temporada. Me gusta que el equipo domine muy bien su sistema y que, desde él, seamos capaces de afrontar los partidos y llevarlos a nuestro terreno. La temporada pasada las cosas no iban como queríamos, y llegado un punto, vimos que teníamos futbolistas para jugar con un 1-3-5-2 (o 1-5-3-2, como lo quieras ver…o como nos dejara cada partido). La verdad es que vimos inmediatamente al equipo cómodo y las cosas salieron bien. Acabamos el año así y este año en pretemporada probamos los dos y nos pareció más adecuado volver al 1-4-2-3-1, que es el que usamos todo el año.

¿Son importantes las jugadas a balón parado o son situaciones secundarias en el desarrollo de los partidos?
Le damos la importancia que tienen. Estamos en una liga muy exigente, debemos ser competitivo en todos los aspectos y muchos partidos se deciden por estas acciones. Le doy el porcentaje y el lugar que le corresponde. Es mucho más importante que el equipo juegue bien, que tenga claro cómo ataca, cómo defiende y las funciones de cada uno en cada fase del juego. Cada vez veo más en fase de formación (benjamines/alevines) este tipo de acciones y me parece una aberración perder más de diez minutos en la temporada para entrenar esto. Los niños tienen que aprender a jugar, a pensar, a tomar decisiones y a ejecutarlas. A medida que se juega en ligas más competitivas podemos ir aumentando progresivamente, pero sin dejar de tener en cuenta que hablamos de formación.

«Tener unos sistemas base desde los que trabajar es positivo para darle una orientación y linealidad al aprendizaje»

¿Qué valor tiene el rival en la preparación de un partido de liga?
Es otro de los aspectos que creo que el fútbol profesional nos traslada a la formación y nos hace más daño de lo que nos ayuda. En nuestro caso no vemos partidos en vídeo y, a los rivales, los vemos poco o nada, aunque nos informamos. Nos llega con saber el estilo de juego del rival, los modelos tácticos defensivos y ofensivos y jugadores y ABP destacadas, si las hay. Me parece mucho más importante que mis jugadores se centren en desarrollar bien nuestro modelo de juego y, desde ahí, mencionar las fortalezas rivales y dar las herramientas, desde nuestro modelo y modificándolo lo menos posible, para combatirlas.

¿Cómo mantiene el contacto con sus futbolistas en la situación actual?
Lo primero que se les pide es que se cuiden y que estén sanos y, en segundo lugar, que traten de establecer una rutina de ejercicio en función del espacio y material que tengan. Les hemos enviado propuestas de trabajo y las deben ir plasmando en un diario. Desde el club también estamos lanzándoles retos constantemente por los grupos de WhatsApp.

«Me gusta que el equipo domine muy bien su sistema (1-4-2-3-1) y que, desde él, seamos capaces de afrontar los partidos y llevarlos a nuestro terreno»

¿Cuál ha sido el equipo de la liga que más le ha gustado?
Solo los puedo valorar por los partidos en que los nos enfrentamos a ellos y, en algún caso, alguno más que haya visto. El equipo que más me gustó fue el Sporting de Gijón, que nos ganó 0-1 en nuestra casa. Solo lo vi ese día y, a pesar de hacer nosotros uno de nuestros mejores partidos, ellos fueron capaces de aguantarnos, crear y proponer distintas cosas en ataque. El Celta, que es el que puede competir con el Sporting, me pareció más contundente en ataque, pero menos creativo.

¿Cuál ha sido el mejor partido de su equipo esta temporada?
Desde la jornada 9 en A Madroa hemos hecho muy buenos partidos pero, quizá por el empaque de los rivales, Sporting y Real Oviedo en nuestra casa han sido los mejores. Nuestro equipo partió de una defensa muy adelantada y una presión muy alta que incomodó mucho al rival. Creo que esa es una seña de identidad muy marcada. El club nos traslada el buen trato de la pelota, el fútbol combinativo, la creatividad, pero conseguirlo contra rivales de la entidad que hay y con la intensidad a la que se juega es complicado. Intentamos respetar esos aspectos al máximo, pero sabiendo combinarlos con otros recursos del juego más prácticos o de menos riesgos.

«Me parece una aberración perder más de diez minutos en la temporada para entrenar el balón parado en benjamines o alevines»

¿De qué derrota de esta campaña ha aprendido más?
De todas las derrotas aprendes, pero esta temporada sufrimos algunas en el primer tramo de la temporada en las que pecamos de conformistas y, en cuanto nos adelantamos en el marcador, nos relajamos y nos acabó costando puntos.

¿En qué ha cambiado el fútbol base de la actualidad respecto al de hace diez años?
Ha supuesto un gran paso adelante la llegada, a prácticamente todos los campos, de la hierba artificial. A nivel de entrenadores también ha mejorado mucho la formación, aunque tantos entrenadores ‘de escuela’ nos traen algunas confusiones de concepto al fútbol base.

«No vemos partidos en vídeo y, a los rivales, los vemos poco o nada, aunque nos informamos»

¿Se entrena mejor la técnica en los campos de césped artificial o, como hace unos años, en los de tierra?
Creo que todo se entrena mejor en césped artificial, no hay ninguna duda.

¿Formar e intentar ganar o ganar e intentar formar?
Sin ningún tipo de duda, formar e intentar ganar. En el fútbol base trabajamos para formar jugadores que pasen a sénior para competir. Pero creo que no son dos compartimientos estancos. Intentas jugar lo mejor posible para ganar y, normalmente, si juegas bien, ganas. Comenzamos priorizando la formación sobre el resultado y, de manera progresiva, a medida que se suben categorías, se van equilibrando los dos aspectos.

«El Celta me pareció más contundente en ataque, pero menos creativo que el Sporting»

¿Es un problema el espacio del que se dispone para realizar un entrenamiento?
Entrenamos prácticamente toda la temporada en medio campo, excepto en pretemporada y períodos vacacionales, en los que entrenamos por las mañanas y disponemos, en muchas ocasiones, de campo completo. Menos espacio que ese complicaría las cosas, pero tampoco habría ningún problema si lo tienes que hacer puntualmente o algún día a la semana. Habría que tirar de ingenio y optimizar todo el espacio y el entrenamiento.

¿Cree en las técnicas de motivación en el fútbol base o están reservadas para el fútbol amateur?
La motivación es la gasolina que nos mueve a todos: tienes que ilusionarte, tener aspiraciones, metas, objetivos. En mayor o menor medida todos utilizamos técnicas de motivación. Más o menos elaboradas o más o menos fieles a las que podemos leer o estudiar, pero motivación en sí.

«Tantos entrenadores ‘de escuela’ nos traen algunas confusiones de concepto al fútbol base»

¿Utiliza el soporte de vídeo con su equipo?
No, en ningún caso, aunque me parece una herramienta muy útil, sobre todo para reforzar y hacer ver a los jugadores/equipo sus errores o aciertos. Pero hacer bien esa labor requiere muchos medios, esfuerzos y tiempo ya no solo de técnicos, sino de los jugadores. Si hablamos de un club de fútbol base me parece demasiado esfuerzo en relación a lo que aporta. Priorizaría otras necesidades antes que esa.

¿Cómo deben resolverse las competiciones profesionales y las no profesionales que se han suspendido por el COVID-19?
Todo depende de cuando llegue esto a su fin. Las profesionales entiendo que hay mucho dinero en juego y tendrán que agotar todas las posibilidades para intentar acabarlas minimizando pérdidas económicas. En cuanto a las no profesionales, cada día que pasa se pone más difícil. En cualquier caso, creo que las soluciones pasan por jugarlas hasta el final, bien alargando en verano o bien pisando la temporada que viene y modificar las ligas 20/21. O dar por nula esta liga 19/20 y reiniciarla en septiembre. Lo que no me parecería justo es cambiar las reglas del juego y darla por finalizada en el momento de la suspensión o en el final de la primera vuelta.

«No me parecería justo cambiar las reglas del juego y dar por finalizada la liga en el momento de la suspensión o en el final de la primera vuelta»

EL TEST DEL MÍSTER 📝

  1. ¿Trabaja siempre el balón parado los viernes?
  2. ¿Música en el vestuario los días de partido?
  3. ¿Grito del grupo antes de empezar los encuentros?
  4. ¿Ropa de calle en el banquillo en los partidos?
  5. ¿Se queda en el vestuario durante el calentamiento?
  6. ¿Se dirige al árbitro durante los partidos?
  7. ¿Los suplentes calientan sin un entrenador/ayudante?
  8. ¿Se mete en el campo cuando da indicaciones?
  9. ¿Tiene una relación cercana con los padres de los jugadores?
  10. ¿Ha hecho algún entrenamiento sin balones?
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